
Hace poco hablé con una mujer que había sido maestra en una escuela de una iglesia suburbana de buen tamaño durante 25 años. Se jubiló más o menos cuando llegó el Covid y dejó de ir a la iglesia. Un año se convirtió en dos y, por la razón que fuera (probablemente solo el clásico […] Source: https://atoday.org/editorial-ojos-que-no-ven-corazon-que-no-siente/



