
Una vez oí la historia de dos hombres de negocios, hermanos de iglesia, que se reunieron para almorzar en un restaurante lleno de gente. Después de que les pusieran delante sus pedidos, uno le preguntó al otro: “Bueno, ¿nos rascamos las cejas?”. Se refería a la incómoda sensación de saber que debería orar antes de […] Source: https://atoday.org/revisaste-tus-propias-tradiciones/



